Convirtamos los malos hábitos en buenos hábitos

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¿Cómo podemos evitar los malos comportamientos de nuestros hijos en casa?
¿Cómo podemos convertir los malos hábitos en buenos hábitos?
Cómo psicólogas, para modificar las malas conductas infantiles apostamos por el refuerzo positivo y ponemos a vuestra disposición una técnica eficaz para cualquier edad; la economía de fichas.
   Os explicamos cómo poner en marcha un plan de puntos sencillo y entretenido, pero sobretodo eficaz para corregir los malos comportamientos y hábitos de nuestros hijos e hijas.
   ¿Castigos o premios para corregir una mala conducta infantil? Muchos padres optan por el castigo (“En caso de que te portes mal ocurrirá algo que no te gusta”). Esta técnica puede funcionar a corto plazo, pero no es tan eficaz para modificar un mal comportamiento repetido del niño.
   Siendo el objetivo cambiar una conducta específica e instaurar un hábito concreto (hacer los deberes a tiempo, acostarse temprano, mantener la habitación ordenada, etc,…), recomendamos recurrir al premio mejor que al castigo.
   Para ello, construir un sistema de puntos resulta de gran utilidad – llamamos a este sistema economía de fichas; un método divertido y simple que permite corregir el mal comportamiento del niño a través del refuerzo positivo: sigue paso a paso nuestros consejos para ponerlo en marcha.
1. Prepara la tabla de puntos para tu hijo
Elige de entre las plantillas de Ayudalia la que más se adapte a tus necesidades. Descárgatela aquí. Anota en los espacios en blanco en la columna “Tareas” las conductas que se quieren reforzar, organizadas por categorías.
     – Colegio
          – Preparar la mochila la noche anterior
          – Preparar el bocadillo
          – Llegar puntualmente al colegio
          – Presentar todos los deberes
          – No romper la ropa durante el patio
          – Acabar los deberes a tiempo
          – Leer antes de dormir
          – Aquellas conductas que se quieran reforzar según el caso particular
     – Comida
          – Poner la mesa
          – Quitar la mesa
          – Acabarse la comida del plato
          – Probar comida nueva
          – Comer con la boca cerrada
          – Aquellas conductas que se quieran reforzar según el caso particular
     – Aseo
          – Ducharse solo
          – Lavarse los dientes
          – Lavarse las manos antes de comer
          – Lavarse las manos al salir del aseo
          – Recoger el baño después de usarlo
          – Aquellas conductas que se quieran reforzar según el caso particular
     – Modales
          – Dar los buenos días cada mañana
          – Compartir los juguetes
          – Recoger los juguetes después de usarlos
          – Mantener la habitación ordenada
          – Dar las buenas noches antes de acostarse
          – Aquellas conductas que se quieran reforzar según el caso particular
   Es importante colocar la tabla en un lugar visible, para que el niño pueda comprobar su evolución y ver cuántos puntos acumula en cada momento.
   Con los más pequeños es mejor elegir un formato más sencillo, con una única conducta para modificar. Es conveniente, también, utilizar imágenes para representar las ideas. Así el niño será capaz de interpretar la tabla sin ayuda de un adulto.
   Para marcar los puntos que se obtienen se pueden utilizar pegatinas de colores, estrellitas, recortables o chinchetas. Con los de corta edad es mejor usar marcas más simbólicas que entiendan bien. Una idea es dibujar en la tabla caritas tristes o sonrientes en función del comportamiento.
2. Pequeños retos para comenzar la tabla de conducta
   Las conductas que se quieren reforzar o eliminar deben estar bien definidas y ser fáciles de entender por los niños. Es mejor ponerles pequeños retos, como “guardar los juguetes en su sitio” que apostar por conceptos más amplios, como “dejar el cuarto recogido”.
   Hay que dejar claro siempre qué es lo que se desea que el niño haga (“ducharse solo”) y no lo que se intenta que deje de hacer (“no protestar cuando hay que bañarse”).
   Es conveniente comenzar con las conductas que sean más fáciles de resolver, para lograr que los pequeños se motiven.
3. Elegir los premios del niño
   Los puntos o fichas que el niño obtiene por comportarse de forma adecuada son intercambiables por una serie de premios que se tienen que definir con antelación.
   No es una mala idea seleccionarlos con ellos, elaborar una lista con las cosas que más les gustan y establecer, así, de forma conjunta cuántos puntos corresponde a cada recompensa.
   No es preciso que sean regalos materiales. Los puntos pueden canjearse también por actividades de interés para ellos, como ir al cine, pasear en bicicleta, cocinar tortitas para desayunar el fin de semana,…
4. Lograr que el niño comprenda la tabla
   El niño debe comprender muy bien, y desde el primer momento, cómo funciona la tabla. Por eso, otro consejo útil es diseñar una tabla adicional con el número de puntos que obtendrá cada vez que se repita su conducta (hacer la tarea a tiempo, tres puntos; bañarse solo, dos puntos; comer cosas nuevas; tres puntos.). Esta información debe acompañarse con su correspondiente recompensa (dos fichas, media hora de televisión; diez fichas, una visita al Zoo,…).
   Cuando se consigue que la conducta positiva se transforme en un hábito, la tabla debe desaparecer y sustituirse por el elogio y el reconocimiento de las cosas bien hechas. Es el momento de elegir otras conductas y comenzar una nueva tabla.
Para descargar directamente el archivo, pulsa en el siguiente enlace – 130417_FichasConducta_v4
Para consultar más de nuestras publicaciones, como la guía de cuidados, pulsa en el siguiente enlace – Guía de cuidados
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Retrato de nuestro servicio doméstico

¿Cómo es la persona tipo que cuida de los hogares españoles?

Según el Instituto Nacional de Estadística, el perfil de empleada doméstica se trata de una mujer entre 30 y 44 años.

El servicio doméstico es atendido casi en su totalidad por mujeres (97,8%), la mayor parte de nacionalidad española (58,1% ) y con edad entre 30 y 44 años (40,6%).

La proporción de hogares atendidos por personal extranjero aumenta en relación con el tamaño del municipio. En los de menos de 20.000 habitantes la nacionalidad española alcanza el 70,4% de hogares.

Teniendo en cuenta el país de nacionalidad de las personas extranjeras, en España predominan las procedentes de Rumanía (21,4%) , Ecuador (11,1%) y Bolivia (11,0%). Imagen