Unas risas servidas con tareas domesticas

José encuentra a Juan y le pregunta:

– ¿Qué te pasa? ¡Pareces enfadado!

– Nada chico, que iba yo estaba mañana paseando por la calle cuando desde un balcón una mujer me ha hecho señas para que subiera a su casa, y yo, creyendo que necesitaba ayuda, he subido y al llegar al piso ella me esperaba en la puerta, semi-vestida y con insinuaciones tan explícitas que me he lanzado al ataque sin pensarlo dos veces. Y cuando se iniciaba el asunto, suena el timbre de la puerta y ella exclama ‘¡Oh!, mi marido. Deprisa, vístete y ponte a planchar esa ropa, que le diré que te han mandado de la agencia para plancharla’. Y ahí me ves. Mas de cuatro horas planchando ropa, mientras ella y su marido, charlando, bebiendo cerveza, mirándome como lo hacía. ¡Y no te puedes imaginar la cantidad de ropa que había!

– ¿Que no? Esa es la ropa que me tocó lavar ayer a mí. Y sin lavadora, que estaba estropeada..

Imagen

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s